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Vi de la Terra Mallorca consolida un espacio de reflexión entre mujeres del mundo del vino con motivo del Día de la Mujer

Mujeres del vino de Mallorca, Tenerife y Cataluña pone sobre la mesa problemáticas actuales y de futuro del sector vitivinícola como los costes de insularidad, la sequía, la falta de relevo generacional y la necesidad de apostar por vinos con identidad propia para crecer a nivel local y en mercados exteriores.

La tercera edición del Día de la Mujer, organizada por el Consejo Regulador de Vi de la Terra Mallorca, ha reunido más de cuarenta personas en la Bodega Binivista, en Biniali, para compartir experiencias y conocimientos en torno al mundo del vino, poniendo de relieve la labor que desarrollan las mujeres que lideran este sector.

Entre las invitadas de este año, dos mujeres referentes del sector vitivinícola de las Islas Canarias, concretamente de la isla de Tenerife: Mari Paz Gil, gerente del Consejo Regulador D.O. Tacoronte Acentejo y la bodeguera y viticultora, Fátima Hernández, propietaria de la bodega familiar LoHer. Sus intervenciones han generado gran expectación, dado que su realidad insular presenta similitudes importantes con la de Mallorca. Por ejemplo, la imposibilidad de competir vía precios «porque la insularidad se paga», en palabras de Mari Paz Gil: «nuestro vino no es caro, pero no podemos bajar costes porque todo viene de fuera: la botella, el corcho, la etiqueta… por tanto, este segmento de vinos tan baratos no es el nuestro». En cambio, desde Canarias, se ha hecho una apuesta interesante por parte del Gobierno regional a partir de un proyecto llamado ‘Crecer Juntos’, que ha reunido en una misma Mesa de trabajo el sector agrario, el turístico, la universidad… incidiendo en políticas de comunicación que han logrado incrementar la presencia de los vinos propios en el sector de la hostelería y la restauración del archipiélago, de modo que “si hace diez años de una carta de 30 vinos había 3 canarios, ahora la mitad de la carta de vinos ya son canarios. Siempre habrá demanda de vino de fuera, pero el vino principal debe ser el nuestro” ha añadido Fátima Hernández.

Las cifras, para Mari Paz Gil, son “absurdas, porque nos visitan 17 millones de turistas y elaboramos 1 millón y medio de botellas de vino. El consumidor reclama experiencias y el sector turístico ha visto en nuestros vinos un valor añadido, pero todavía queda recorrido”. Ambas han coincidido en señalar dos grandes retos para el futuro del sector: la sequía y la falta de relevo generacional. “La D.O. Tacoronte Acentejo se creó hace treinta años por un problema de fraude en el sector y hoy estamos frente otro problema gravísimo, el agua”, ha explicado Mari Paz Gil. Y es que las condiciones climáticas han reducido un 42% la cosecha de esta D.O. por falta de lluvia y temperaturas elevadas -entre 26 y 30 grados en los meses de diciembre y enero- en los últimos tres años. A esto se suma “la extracción de agua por encima de nuestras posibilidades, que empeora la calidad de este recurso y hace que sea mejor no regar”. La supervivencia del sector pasa por resolver esta problemática, tener agua de calidad y no tan reducida como ahora. La solución llegará porque no es un problema sólo de la agricultura, sino también del sector turístico y de toda la población”. Por otra parte, la edad media de los viticultores inscritos en la que fue la primera D.O. de Canarias es de 65 años, la gran mayoría hombres, donde proyectos como el de Fátima Hernández siguen siendo excepcionales y «tengo la sensación de tener que estar dignificando mi profesión todos los días, porque todavía está estigmatizada por la sociedad, y, además, tener que demostrar mi valía como mujer».

Las personas asistentes al encuentro también han podido escuchar las reflexiones de la influencer Marta Clot para quien “las redes tienen mucho potencial en el mundo del vino. Hay que quitarse la vergüenza para que la gente cuando compra una botella de vino sepa que detrás está todo un equipo humano. Lo importante es humanizar la marca, teniendo en cuenta a quienes nos dirigimos, sin caer en contenidos excesivamente técnicos y poniendo énfasis en las experiencias que rodean al sector”.

La última en intervenir ha sido Pilar Just, la gerente de la D.O. Montsant, la Denominación de Origen más joven de Cataluña creada en 2001, y única mujer de su Consejo Regulador. Es también un referente que Vi de la Terra Mallorca sigue de cerca en el camino que ha iniciado para que sus vinos sean reconocidos como D.O. Justo ha expuesto el trabajo que hace esta comarca tarraconense para posicionar sus vinos en el mercado interno y también en el ámbito internacional con proyectos de promoción en China y Corea, y presencia en Estados Unidos, Canadá, Alemania, Bélgica, Suecia… A la pregunta de ¿Cómo ser marca referente?, ella lo tiene claro: “no puedes contar tu historia si no la conoces. De ahí la importancia de estudiar nuestros suelos, las variedades propias… Nosotros también vivimos la llegada de variedades foráneas y actualmente tenemos un 72% de variedades históricas propias y bodegas que trabajan con vinos monovarietales buscando la identidad y la personalidad, poniendo en cada botella nuestro paisaje y nuestro patrimonio vitivinícola”. Ser una comunidad turística, también les hace apostar por proyectos enoturísticos con el objetivo de que “nuestras bodegas vendan el 25% de su producción en bodega, porque el margen de venta es mucho más elevado”. Su proyecto pasa por un Centro de Interpretación desde el que crear rutas enoturísticas que ponen en el centro el territorio que acoge esta D.O. y que conectan las bodegas.

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