Uno de los grandes hitos para 2025 es la consolidación del Raïm Wine Fest en Palma, después de una primera edición muy exitosa en el Parc de la Mar
Entre los nuevos proyectos está el de impulsar una ruta enoturística, que aglutine bodegas de todas las comarcas productoras de Mallorca
La finca de Son Mesquidassa, en Felanitx, ha acogido este viernes una de las citas más destacadas del calendario vitivinícola de Mallorca. Vi de la Terra Mallorca ha reunido a más de un centenar de viticultores y bodegas para celebrar el Día del Viticultor y reconocer, así, la labor de un sector estratégico dentro de nuestra agricultura.
La jornada se ha iniciado con la celebración de la Asamblea General Anual, en la que la presidenta de Vi de la Terra Mallorca, Magdalena Mesquida, ha repasado las principales actuaciones llevadas a cabo en el año 2024. Éste ha sido un año de crecimiento para la familia de Vi de la Terra Mallorca, que ha alcanzado la cifra de 80 bodegas de la isla inscritas y más de 300 viticultores, con una superficie de viñedo de 1.900 hectáreas en producción.
También hemos visto crecer un proyecto emblemático como es el Raïm Wine Fest, que este año buscará consolidarse en Palma después del éxito -más de 15.000 asistentes- de la primera edición, celebrada en el Parc de la Mar. Y ha sido un año primordial para afianzar el camino que ha iniciado Vi de la Terra Mallorca, actualmente Indicación Geográfica Protegida, con el objetivo de convertirse en Denominación de Origen. Dentro de este propósito se enmarcan los diferentes estudios científicos que se han impulsado para afianzar la singularidad de los vinos de la IGP, como es la zonificación de viñedos por parte del investigador de la UIB, Jaume Vadell.
Si hablamos de retos de futuro, se abre camino una vieja reivindicación: la creación de una ruta enoturística que abarque todas las comarcas productoras de Mallorca para fomentar el conocimiento del patrimonio vitivinícola entre residentes y visitantes. Vi de la Terra Mallorca ha propuesto a la consejería de Agricultura, Pesca y Medio Natural iniciar este camino, teniendo en cuenta el enorme potencial que tiene en la isla el cultivo tradicional de la viña, con la recuperación de diferentes variedades locales, y el proceso de elaboración del vino que desarrollan tanto bodegas históricas como de más reciente creación.
«En diciembre se cumpliran 4 años desde que iniciamos este camino» ha recordado Magdalena Mesquida. “Hemos logrado nuestra independencia como IGP con un Consejo Regulador propio. Hemos avanzado en reconocimiento y visibilidad, en promoción frente al mercado. Somos una IGP respetada aquí y fuera por nuestro compromiso con la calidad. Hemos ido dando pasos, uno tras otro, asegurando un camino que ahora tendrá que continuar. El objetivo es crecer y asegurar nuestro papel en el sector, porque tenemos claro dónde queremos llegar: la DO Mallorca será un día realidad gracias al impulso que damos desde Vi de la Terra Mallorca”.
«Quiero dar la enhorabuena a Vi de la Terra Mallorca por todas las iniciativas que impulsa, por estos reconocimientos, que nos hacen ver que detrás de nuestros vinos hay toda una cadena que empieza con la tierra, con los campesinos que trabajan día a día, de sol a sol, que es lo que les da un valor añadido» ha afirmado Joan Simonet, consejero de Agricultura, Pesca y Medio Natural.
Segunda edición del Premio Vinyòvol
El momento más emotivo, sin duda, ha sido la entrega del Premio Vinyòvol, que este año ha sido
para Miquel Adrover Bordoy, Rubio, de 82 años, viticultor nacido en Manacor y arraigado en
Felanitx, donde reside desde hace muchos años con su familia.
El galardón reconoce toda una vida dedicada a la viña y la tierra, así como la capacidad que demostró Miquel Adrover en los años ochenta de transformar este cultivo. Arrancó las viñas viejas y sembró plantas jóvenes, con un nuevo enfoque. Realizó una cuidada selección varietal, y junto a variedades foráneas -Syrah, Merlot, Cabernet y Tempranillo- empezó a introducir variedades autóctonas -Premsal, Macabeo, Callet y Mantonegro-, cuando todavía no gozaban del reconocimiento que tienen hoy en día.
También estableció un único marco de plantación, apostó por el sistema de espaldera y esto permitió mecanizar las tareas de labrar entre cepa y cepa. Una decisión encaminada a aumentar la calidad de la uva, buscando un rendimiento óptimo; una muestra también de su capacidad de abrazar el cambio, respetando los conocimientos de generaciones pasadas. El Día del Viticultor es una fiesta. Y por eso como clausura, los asistentes han compartido mesa y han disfrutado de algunas sorpresas.



