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Vinyes Mortitx, vino y paisaje

Descubrir las cualidades del Vi de la terra Mallorca es mucho más que adquirir distintas botellas y degustar un producto local de alta calidad. Si uno quiere ir más allá tiene la posibilidad de recorrer los parajes extraordinarios que conforman el cuerpo, la forma y la personalidad en cada uno de estos vinos. Vinyes Mortitx ilustra perfectamente el placer de conocer Mallorca y sus vinos con los cinco sentidos de los que disponemos

La carretera de Pollença a Lluc te pondrá en breve en situación, de la gran diversidad de flora y fauna que encontrarás, a medida que la atraviesas. En los inicios, en el paisaje desfilarán almendros, algarrobos, espareceras… A medida que te adentres por la carretera, paralela al Torrente del Valle de Marc, descubrirás un bosque de encinares. Embadalit, continuarás el camino donde los pinos también harán acto de presencia así como el carrizo y otras especies características propias como el palmito y la mata. Desde arriba, entre las montañas, es probable que el buitre negro vigile cada uno de tus movimientos, con las alas extendidas, exhibiendo, imponente, su presencia. Desde abajo, serán las cabras que pastan por las pendientes, que rodean el asfalto, las que te obligarán a bajar la mirada y estar al acecho de cada detalle. Cada curva te descubrirá un nuevo tono de luz, todo un entrenamiento para los sentidos que transitarán a flor de piel cada uno de los diez kilómetros antes de llegar a Mortitx.

El Puig Tomir y el Puig Caracolero de Femenías te indicarán el lugar de llegada de los vinyes Mortitx. Un enclave ideal, entre las montañas con una escapatoria directo a la cabeza de Formentor, desde donde llega un continuo horaje fresco, clave para la singularidad y salud de los vinos de Mortitx.

En el año dos mil esta finca, hasta entonces dedicada a los árboles frutales, fue adquirida por una cincuentena de mallorquines de Pollença y del Port de Pollença. Un accionarado que ya en 2001 empezó la siembra del viñedo para la elaboración de vino.

Variedades blancas como el Giró Ros , la Malvasía o el Chardonnay, y tintos como el Callet, Gorgollassa, Syrah, Monastrell, Cabernet Sauvignon están repartidas en 17 hectáreas de vid, cultivada en baja densidad. La bodega produce unas ochenta mil botellas al año. Unos vinos que, gracias a las bajas temperaturas, destacan por ser vinos con poca concentración alcohólica y frescos. Sus blancos de acidez fina y los tintos muy ligeros.

El azar o la suerte hizo que después de la visita a los viñedos Mortitx y su entorno me llevara a casa una botella de Flaires de Mortitx del 2019. Un rosado, ideal para maridar con aperitivos, pastas, ensaladas o pescado.

Ahora, desde casa, con la primavera ya caliente, junto al verano, cuando bebo esta copa refrescante, de gustos afrutados; cerro los rulos y recuerdo aquel buitre negro que, desde su majestuoso vuelo, intuía mis intenciones. Conectar gusto, historia y paisaje a cada sorbo es el mejor maridaje de este vino.

Salud.

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